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Un nuevo informe de The Prince's Trust sobre el futuro del trabajo ha revelado una buena noticia: los jóvenes desean encontrar un trabajo que resuelva los mayores retos del mundo, en empleos ecológicos, atención sanitaria y social y economía digital. Al mismo tiempo, los empleadores buscan contratar a un gran número de jóvenes con habilidades críticas para impulsar la transición energética que necesitamos para controlar las emisiones globales.

Como parte de nuestro análisis recientemente concluido sobre cómo avanzar en la transición energética de México mediante la creación de habilidades críticas en los jóvenes de México, IYF habló con los empleadores y grupos de las industrias que participan en la transición energética: energía limpia (solar y eólica), la producción de vehículos eléctricos, la cuarta revolución industrial (automatización, teledetección, líneas de producción en red), y la eficiencia energética industrial (la reducción de las emisiones de carbono de la producción industrial mediante la búsqueda de eficiencias en el uso de la energía).

Aunque los empleos verdes representan una importante oportunidad económica, NO están donde esperaríamos encontrarlos en una economía verde.

Encontramos un consenso en estos cuatro sectores en torno a un grupo básico de habilidades críticas necesarias para impulsar la transición energética. Este solapamiento en las competencias críticas es atribuible a la dependencia intersectorial de la automatización, la teledetección y los procesos de producción en red para lograr la viabilidad económica. Las competencias básicas necesarias para el crecimiento de la economía verde son la resolución de problemas, el análisis de datos y el reconocimiento de patrones para mejorar las prácticas sostenibles, aumentar la eficiencia y prever los problemas antes de que se produzcan.

Aunque los empleos verdes representan una importante oportunidad económica, NO están donde esperaríamos encontrarlos en una economía verde. Aunque muchos proyectan una importante demanda de trabajadores para producir energía limpia, la IYF ha encontrado muy pocas oportunidades en la generación de energía limpia. Fuera de la construcción no especializada y de las oportunidades itinerantes de instalación de equipos especializados, los parques eólicos y solares requieren muy pocos trabajadores para el mantenimiento y el funcionamiento rutinarios. En cambio, la IYF ha encontrado un gran número de oportunidades para que los jóvenes trabajen o supervisen las líneas de producción de las fábricas para aumentar la eficiencia energética y transformar la industria del automóvil para dar paso a la producción de vehículos eléctricos. Sin embargo, los jóvenes suelen ser canalizados hacia programas de educación y formación para empleos inexistentes.

Nos arriesgamos a preparar a miles de jóvenes para trabajos que no existen.

Cuando la IYF comparó el número de oportunidades de trabajo en dos estados mexicanos con las cifras de inscripción en programas de educación y capacitación en generación de energía limpia, eficiencia energética y producción de vehículos eléctricos, identificamos importantes desequilibrios que condenarán a miles de jóvenes al subempleo y al desempleo.

Por ejemplo, encontramos sólo 30 puestos de trabajo en la generación de energía limpia en los estados de Jalisco y Tabasco, en comparación con los 2.789 graduados anuales de los programas de educación y formación relacionados, lo que resulta en un exceso de oferta de 2.759. El grueso de los empleos en el sector son de corta duración, en construcción e instalación, y requieren poca formación especializada. Esto contrasta con los 33.439 puestos de trabajo en el sector de la eficiencia energética en los mismos estados, frente a los 7.437 graduados anuales, lo que da como resultado una suboferta de 26.002 graduados. Para la producción de vehículos eléctricos, IYF proyecta 12.000 empleos anuales en los próximos 5 años en Jalisco, frente a 4.791 graduados anuales, lo que resulta en una suboferta de 7.209 graduados.

Las habilidades requeridas para impulsar la transición energética se aplican a una franja tan amplia de industrias y puestos de trabajo, que el dominio de estas habilidades puede impulsar las trayectorias profesionales de los jóvenes en todas las industrias y niveles educativos.

Sobre la base de nuestras conclusiones, la IYF recomienda que los gobiernos nacionales y estatales que pretendan crear una mano de obra que impulse la transición energética den tres pasos importantes:

  1. Alinear la matriculación con la demanda del mercado laboral. De lo contrario, corremos el riesgo de preparar a miles de jóvenes para puestos de trabajo que no existen -lo cual es desalentador y desperdicia el compromiso de los jóvenes con el cambio del mundo-, mientras que no se cubren los puestos que marcan una verdadera diferencia en el cambio climático. Esto significa ser realistas en cuanto a las proyecciones de puestos de trabajo de los proyectos de energía limpia e identificar cómo cambian los puestos de trabajo a medida que las industrias tradicionales se vuelven ecológicas.
  2. Incorporar las competencias transversales para impulsar la transición energética en más ofertas de educación y formación. Las competencias necesarias para impulsar la transición energética se aplican a una franja tan amplia de sectores y puestos de trabajo que su dominio puede impulsar las trayectorias profesionales de los jóvenes en todos los sectores y niveles educativos. Debemos incorporar estas competencias básicas a los programas educativos tradicionales, centrándonos más en las competencias de pensamiento de orden superior, y a los programas de formación profesional, aplicando las competencias de pensamiento de orden superior a las competencias técnicas para mejorar las prácticas sostenibles, aumentar la eficiencia y prever los problemas antes de que se produzcan.
  3. Construir más puentes entre las industrias críticas para la transición energética y los proveedores de educación y formación. Dado que muchas de las tecnologías y, por tanto, de las empresas implicadas en la transición energética, acaban de entrar en funcionamiento a gran escala, su experiencia en la colaboración efectiva con la cadena de suministro de talento es limitada. La IYF apoya a las empresas y a los proveedores de educación y formación que trabajan juntos para garantizar que la oferta de talentos satisfaga la demanda.

Debemos apoyar a los gobiernos locales y nacionales, a los proveedores de educación y formación y a las empresas para crear la mano de obra que necesitamos para impulsar la transición energética. Se lo debemos a los jóvenes para construir los puentes necesarios para alinear la inscripción con la demanda, desarrollar habilidades de pensamiento de orden superior en un contexto técnico, y sentar las bases para un diálogo continuo y orientado a la acción entre las empresas y los proveedores de educación y formación.